Monday, January 12, 2015

Feliz Cumpleaños Henry



El día empezó como pocos de mis días empiezan. Usualmente trabajo en las tardes por lo que no es normal que mi alarma suene 
a las 5:15am, pero hoy así tenía que ser. Para cuando el reloj marcó las 5:30am ya estaba bañado y vestido y dispuesto a levantar a Henry para llevarlo al baño antes de irme a trabajar.

Primero, el amigo que hoy cumple un año de vida no queria levantarse, por lo que fue un proceso desenrrollarlo de la sabana en la que se envuelve y hacerlo salir de su camita. Finalmente salió, le puse su correa y salimos por la puerta. En la escalera se me quedó mirando como diciendo "es temprano, está oscuro y está lloviendo. Yo no voy a bajar". Por unos segundos pensé que realmente no iba a bajar así que yo subí y entonces él decidió bajar por las escaleras al otro lado del edificio.

Una vez abajo, efectivamente estaba lloviendo, por lo que levantó su patita y regresó al edificio, caminó hacia alfrente y subió por las escaleras de alfrente. Mientras subimos pensé "debe de estar cansado y con esta lluvia no va a ir al baño". Pero una vez arriba, pasó nuestra puerta de largo y bajó nuevamente por las escaleras traseras. En esos segundos la lluvia se detuvo, así que al bajar por segunda vez le dije, "bueno amigo, ahora sí caminamos juntos."

En la oscura mañana hicimos el paseo que ya Henry se sabe. Levantó su pata un par de veces, intentó atacar los mismos odiosos gatos que viven más abajo y finalmente se puso en cunclillas y dejó un regalito en el cesped para que su acompañante tuviera que recoger con una bolsita. 

Regresamos al apartamento donde la hermosa madre de Henry dormía antes de tener que ir a trabajar. Pero al llegar ahí me percaté de que el cumpleañero terminó su paseo lleno de fango, así que busqué una toalla, lo limpié y cuando lo dejé en su camita noté que yo terminé con mi polo llena del mismo fango. "Gracias Henry, feliz cumpleaños", le dije y fui a cambiarme la camisa. Me despedí de mi hermosa esposa a la que le quedaban unas horas antes de salir a trabajar y salí. Ya a las 6:00am estaba en mi trabajo pensando qué hacer con Henry al llegar a casa para celebrar sus 7 años perrunos.

Salí de trabajar, la mamá de Henry me pidió comprarle unos detallitos al hijo consentido y llegué a mi hogar donde Henry me recibe con la misma alegría, las mismas "lambías" y uno que otro bostezo. No hizo esperar su habital apuro para que lo saque al baño, así que lo amarré nuevamente y salimos a caminar. Al regresar le dí un baño, hazaña que no fue fácil pues con un año de vida y 10 meses viviendo aquí, ya sabe lo que le toca, pero lo obligué y triunfé para que recibiera a su mamasita "hueleroso". 

Para descansar en mi tarde vi un poco de televisión (ustedes saben, el deporte favorito de los hombres), saqué una carne a descongelar (por órdenes de la señora), y como el día estaba lluvioso la dejé en el balcón, fuera del alcanze de Henry, para que se descongelara. Del mueble me moví al cuarto y allí la gravedad hizo su trabajo y mis párpados cayeron poco a poco.

Cuando abrí los ojos (tal vez 10 minutos después), escuché a Henry jugar con algo qué hacía un ruido poco usual. Luego de unos segundos sentí las pisadas de Henry caminar al cuarto y noté por el ruido que traía algo consigo y cuando me fui a levantar salió corriendo para debajo de la cama y de inmediato supe que algo malo había hecho. Al mirar a los pies de la cama la vi: parte de la envoltura de la carne que estaba descongelandose. La tomé en mis manos y salí al balcón para encontrar la otra parte de la envoltura... sola... sin carne.

"¡No!" Fue todo lo que le pude decir al cumpleañero que hoy se pone viejo y hoy hizo su más grande maldad. Así que papá tuvo que salir a comprar carne porque el tiempo no daba para descongelar otra y ya el menú estaba establecido. Una larga fila y varios semáforos rojos para regresar a casa para cantarle cumpleaños al animalito que se cree gente y ciertamente nos ha cambiado la vida este año.

¡Feliz cumpleaños Henry! Gracias por siempre darme historias que contar.